El jamón y el embarazo

toxoplasmosi

 

 

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Puedo comer jamón? ¿Y si es cocido? ¿Y si lo congelo? ¿Tengo que deshacerme de mi gato si estoy embarazada? Estas y otras preguntas, seguro que os las habéis hecho al quedaros embarazadas o si estáis pensando en ello. En este post intentaremos aclarar qué hay de verdad en todos los mitos relacionados con la toxoplasmosis y cuáles son los riesgos de éste parásito durante el embarazo.

La toxoplasmosis es una infección causada por un microscópico parásito llamado Toxoplasma gondii. Generalmente en una persona con un sistema inmunitario sano suele pasar sin síntomas y desapercibido. En cambio es de riesgo durante el embarazo, porque el parásito puede infectar la placenta y el feto, causándole daños importantes.

La infección se adquiere principalmente por ingerir carne o productos cárnicos crudos o poco cocinados que contengan quistes de este parásito (y esto, desgraciadamente, incluye el jamón serrano por muy bueno que sea, además del salchichón, el chorizo, la sobrasada y los demás embutidos). Además, el agua, la tierra o las verduras y frutas contaminadas son la segunda fuente de infección. ¿Y los gatos? Pues el contacto con gatos domésticos se considera un factor de bajo riesgo, pero aún así más adelante os explicamos qué hacer con ellos.

Actualmente, en nuestra sociedad, se estima que tan solo el 20% de la población está inmunizada frente a la toxoplasmosis (y por tanto ha pasado la enfermedad). Afortunadamente, el número de mujeres que contraen la enfermedad durante el embarazo es muy bajo, y además no todas ellas la transmitirán a sus bebés.

El riesgo de que el bebé se infecte aumenta con las semanas de embarazo. Aunque a más semanas, menos grave será la infección. Por lo tanto, si te contagiases al inicio del embarazo, el riesgo de transmisión a tu bebé sería muy bajo (alrededor del 5% en el primer trimestre), pero si llegases a transmitírselo, la enfermedad sería muy grave. En cambio, si te contagiases durante el tercer trimestre, el riesgo de transmisión sería superior (de alrededor del 60%) pero la infección sería menos grave.

Actualmente, la manera que tenemos de detectar si te has contagiado de toxoplasmosis es mediante los análisis de sangre que se realizan durante el embarazo. Y en España éstos se solicitan a todas las embarazadas por protocolo. Además, si existe la sospecha de infección materna, se puede realizar una amniocentesis para saber si el bebé se ha contagiado.

La toxoplasmosis es una de las pocas infecciones prenatales importantes de detectar, ya que tiene tratamiento. Así, si te detectan una infección por el Toxoplasma durante el embarazo, iniciarás un tratamiento antibiótico que se mantendrá durante toda la gestación, con el objetivo de disminuir el riesgo de infección fetal.

Además, para evitar contagiarse durante el embarazo, existen una serie de medidas preventivas que toda embarazada no inmunizada frente a la toxoplasmosis debería tener en cuenta. A continuación las explicamos:

toxxoplasmosi

Por lo tanto, podemos decir que en el caso de la toxoplasmosis sí que se cumplen la mayoría de mitos al respecto. Lo siento, pero si estás embarazada y no estás inmunizada, ¡no podrás comer jamón, ni aunque éste sea del bueno! Aunque puedes intentar congelarlo; yo en mi embarazo lo probé y, no sé si fue por las ansias de comer lo prohibido, pero te prometo que no noté la diferencia!

 

By | 2017-05-30T11:16:49+02:00 12 octubre, 2014|0 Comments

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