¿En qué consisten la ecografía y la analítica del primer trimestre?

eco-1r-trimestre El equipo de Mater Training quiere tener a sus futuras mamás bien informadas, y para ello empezamos un ciclo de artículos sobre las principales pruebas a realizar durante el embarazo.

Empezaremos como no puede ser de otra manera: por la ecografía del primer trimestre. Es la primera ecografía que se realiza, aunque hay mujeres a las que les habrá hecho alguna previamente. Esto puede ocurrir en caso de síntomas de riesgo como dolor abdominal o sangrado, malos antecedentes o si el control se realiza de forma privada. Se realiza entre la semana 11 y 13 de embarazo, es decir, a los 3 meses de gestación. No es necesario hacer ecografías antes de esta fecha en embarazos de bajo riesgo, pero si por el motivo que sea se realizan debemos saber que no tienen ningún riesgo para el bebé ni para la madre. La ecografía del primer trimestre sirve para:

Confirmar que el embarazo va bien, comprobar cuántos bebés hay dentro del útero y ver que el tiempo de embarazo que refiere la mujer coincide con el tamaño del bebé.

• Comprobar que el bebé esté bien formado, observando varios órganos ya visibles como el cerebro, el corazón o el estómago.

Medir el grosor de la nuca, también llamado pliegue nucal o traslucencia nucal. El pliegue nucal es una medida que se toma en la zona de la nuca del bebé. Se utiliza para calcular el riesgo de Síndrome de Down y otros problemas cromosómicos (una persona normal tiene 46 cromosomas en sus células), ya que los bebés con enfermedades como el síndrome de Down suelen tener esta zona más ancha.

El cálculo del riesgo se realiza teniendo en cuenta:

• La edad de la madre

• La medida del pliegue nucal

• El tamaño del bebé (longitud desde la cabeza hasta las nalgas)

• Unos parámetros que se miran en la analítica del primer trimestre.

Con todos estos datos se obtiene una probabilidad o riesgo de que el bebé tenga dichas enfermedades. Si el riesgo es alto se recomendará a los padres estudiar los cromosomas del bebé mediante otra prueba, ya sea la conocida amniocentesis o bien la biopsia de corión. En cambio, si el riesgo es bajo, según los protocolos no hace falta hacer nada más. En esta analítica, además de mirar los parámetros que se relacionan con el síndrome de Down, también se valoran otras cosas:

Analítica general para ver los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas.

Enfermedades infecciosas que se podrían transmitir al bebé como el VIH, distintos tipos de hepatitis.

• Situación de inmunidad (presencia de defensas) frente a enfermedades que serían peligrosas para el bebé si se contrajesen durante el embarazo, como son la rubeola, el toxoplasma y algunas veces la varicela. Así sabremos si la mamá está bien vacunada o si ya ha pasado estas enfermedades, y le podremos explicar qué medidas adoptar para evitar su contagio.

• Otro parámetro a mirar en la analítica es el grupo de sangre (A, B, O y AB) y el RH, que puede ser negativo o positivo.

• Por otro lado, se suele comprobar el correcto funcionamiento del tiroides a través de un parámetro que es la tirotropina o TSH.

• Por último, en pacientes de riesgo valora el azúcar en sangre y/o se realiza el Test de O’Sullivan para descartar la diabetes gestacional. Esta prueba la explicaremos en el segundo trimestre, ya que es cuando normalmente se realiza de rutina. Evidentemente todo esto está sujeto al criterio del médico o comadrona que asista a la mujer, y puede variar según la zona geográfica y el tipo de asistencia sanitaria. Si todo transcurre bien, el siguiente control será en el segundo trimestre.

Sonia Sánchez

Ginecóloga

By | 2017-05-30T11:16:49+02:00 28 septiembre, 2014|0 Comments

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