La dulce espera

Dulce espera embarazo

Las últimas semanas de embarazo pueden ser pesadas para algunas mujeres, porque al cansancio físico se le suman multitud de emociones: el deseo de conocer al bebé, la ansiedad por cuándo se producirá el nacimiento, los miedos hacia el parto y la maternidad y otras dudas existenciales varias. No se descansa bien, la familia puede llegar a hacerse pesada preguntando cada día si ya viene el bebé… pero también tiene su punto de dulzura y de sorpresa.

Puesto que no hay dos mujeres iguales, esta dulce espera puede ser más o menos larga y vivirse más o menos bien. La pareja sabe que el bebé puede nacer en cualquier momento, esa puede ser su última cena solos en mucho tiempo (y cenando a la vez…), su última noche, su última película sin interrupciones… “¿Me despertaré con contracciones?”, “¿Romperé aguas la próxima vez que vaya al baño?”.

Hay personas que necesitan tenerlo todo bajo control y anticiparse a qué va a ocurrir en cada momento, y que ni soportan esta intriga. También hay quien sufre pensando en que pasará algo malo o no llegará al hospital y tendrá a su bebé el en coche. O una se cansa de esperar mientras ve que han parido todas sus amigas del curso preparto menos ella. Y en estos casos la espera no es dulce, y no se pasa bien. Pero si sufrimos y no nos relajamos no disfrutaremos de esta etapa tan bonita. El bebé no se quedará dentro para siempre.

Miedos y fantasmas

Si hay miedos, fantasmas, comparaciones con partos previos (miedos o malos), angustias, etcétera, lo ideal es poder hablar de ellos con alguien que nos pueda comprender, sin juzgarnos ni llamarnos exageradas. Así, exponiendo nuestros miedos, nos los podrán argumentar y nos ayudarán a combatirlos. El objetivo no es otro que disfrutar de esta dulce espera y de lo que le sigue.

Ideas preconcebidas

Preparación al parto con Mater TrainingEstá muy bien tener claro qué queremos y qué no queremos en nuestro parto. Elaborar un plan de parto es muy práctico para poner en orden nuestras ideas y a su vez para trasmitirlas al personal que nos va a atender. Pensar en todo esto es un gran ejercicio a nivel personal, ya que obliga a la mujer a informarse, a su pareja a implicarse, a plantearse qué quieren… Pero tampoco podemos idealizar determinadas situaciones o cerrarnos demasiado a una idea concreta, sino que lo ideal es ir con la mente abierta y estar atentas a qué nos pide el cuerpo en cada momento. Por ejemplo, hasta el momento del parto no sabemos si nos apetecerá una bañera o una postura determinada. Así pues, nuestro consejo más importante se resume en dos palabras: carpe diem.

“¿Cuánto me queda?”

Ojalá lo supiésemos, pero no tenemos la respuesta. Ni tan solo haciendo un tacto vaginal, porque una mujer puede andar a tres centímetros por el mundo durante tres semanas o estar todo cerrado y parir esa misma noche. ¿Frustran los tactos cuando una está “verde”? A menudo sí. Por eso cada vez hay más profesionales que dejamos de hacerlos por rutina, si no vamos a tomar ninguna decisión en base a lo que encontremos.

Lo que es cierto es que los embarazos no duran 45 semanas, y tarde o temprano nuestro bebé llamará a la puerta. La dulce espera tiene su punto mágico de intriga y sorpresa… ¡disfrutadla!

By | 2017-05-30T11:16:46+02:00 27 abril, 2015|3 Comments

About the Author:

Médico Especialista en Obstetricia y Ginecología en el Hospital General de Catalunya. Madre y Blogger. Me encanta escribir, y me apasiona acompañar a las mujeres en su viaje más bonito.

3 Comments

  1. […] esperando a Mariona, y entre una y otra me inspiré para escribir sobre la magia del momento: la dulce espera .  Me resistía a pensar en una inducción por embarazo prolongado después de haber vivido juntas […]

  2. Laura Rodellar 27 abril, 2015 at 22:55 - Reply

    Déjate llevar por la magia del momento y disfruta de esta dulce espera… y carpe diem 😉

  3. Elena Fernández 27 abril, 2015 at 13:26 - Reply

    Me encanta este artículo porque justo estoy en ese momento. Me quedan 2 días para salir de cuentas y aunque el tiempo pasa rápido, no llega nunca el momento de ponerse de parto. En fin, como bien dice, no va a estar ahí eternamente, en algún momento, más pronto que tarde, saldrá.

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