LA SALA DE ESPERA

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LA SALA DE ESPERA

PILOTA AMB PARELLA samarreta como objeto inteligente-1

“Decidle al marido de la del 3 que salga a informar a la familia”. Esta frase se escucha cada día del mundo en todas las salas de partos. En estas que ves a un futuro papá salir a una abarrotada sala de espera a pasar el parte a los familiares que esperan allí desde a saber qué hora. Niños pequeños más o menos alborotados, padres nerviosos, abuelos en silla de ruedas… todo es válido. Todo el mundo se entera de lo que está ocurriendo dentro: cuántos centímetros de dilatación llevamos, si hay o no epidural, si la protagonista de la historia está bien de ánimos o no… y probablemente a ella nadie le ha preguntado si quiere que allí fuera sepan todo esto, o si realmente quiere que haya alguien allí esperando impacientemente.

Desde el otro lado, desde dentro, puedo afirmar que a muchas pacientes y a sus parejas les genera estrés el hecho de saber que hay familiares en la sala de espera. Las horas pasan, se ponen impacientes, están cansados, reclaman información, quieren entrar, si no sale nadie se alarman, y los futuros papás además de concentrarse en el parto acaban sufriendo por los de ahí fuera. Ya antes del parto, en la consulta, muchas mujeres nos cuentan que el día del parto no quieren avisar a nadie hasta que estén en la habitación, para que no vengan. Algunos consiguen ir al parto “de incógnito”, pero muchos no consiguen evitar la avalancha a pesar de haber pedido por activa y por pasiva que no venga nadie.

¿Qué ocurre tras el parto? Hoy en día en la mayoría de centros se promueve el contacto inmediato piel con piel justo nacer el bebé. Éste debe explorar el pecho de su madre, familiarizarse con su olor, adaptarse a su nuevo mundo y buscar el pezón y agarrarse. Este proceso puede durar hasta dos horas, y es algo sagrado que no debe ser interrumpido. En algunos centros estos primeros minutos transcurren en la misma sala de partos o un espacio anexo, pero en otros justo tras el parto la madre y el bebé suben a la habitación. Y para llegar a ella hay que salir al pasillo… oh, no, ¡el pasillo! ¡Avalancha humana! Familiares emocionados forman un corro alrededor de la camilla de la reciente madre, tapada con una sábana y con su bebé sobre el pecho. Ruidos, alegría, emoción… algunos tocan al bebé y lo distraen de su importante tarea: agarrarse al pecho.

mare malament partUna vez en la habitación todos toman posiciones. “Con el rato que llevamos en la sala de espera, ahora cómo nos vamos a ir”. La mujer quizás tiene dolor, o quizás está cansada, o quizás simplemente tiene ganas de vivir este momento tan especial a solas con su pareja. Nadie le ha preguntado si quiere tener gente allí, aunque sean sus padres, suegros o hermanos, aunque sean importantes, aunque les quiera con locura. Quizás no es el mejor momento…  El bebé está sin vestir, porque está piel con piel, tranquilamente lo pueden destapar por completo, “a ver que lo vea yo bien”, o “yo te lo cojo y tú descansas”. Los inicios de la lactancia no siempre son fáciles, y de cómo empiece todo va a depender en gran parte la evolución de los próximos días. Si el bebé sufre estrés en estos primeros momentos, lo tendrá más difícil para agarrarse bien al pecho, y más tarde, cuando necesite hacerlo de nuevo, no sabrá qué hacer.

El parto es un momento de intimidad, y nadie duda de que la mujer deba estar a solas con su pareja (y con el personal sanitario, pero con el mínimo indispensable). Y esto debe seguir siendo así en el posparto inmediato, un momento sagrado e importantísimo que va a dejar su huella en la nueva familia. Aquí es cuando más debemos respetar la intimidad y el silencio. Los familiares, por el bien de todos, deberían reprimirse las ganas locas de conocer al nuevo miembro de la familia durante un par de horas más. Lo ideal es que esperen en casa tranquilamente, pero si no son capaces y ya están en el hospital, los papás les agradecerán que se tomen algo en la cafetería y suban a la habitación cuando estén preparados para recibir visitas.

dibujo mami dando pecho cn papi

¡Pensemos en ell@s, no en nosotros!

 

 

 

 

 

By | 2017-05-30T11:16:45+00:00 29 Febrero, 2016|11 Comments

About the Author:

Médico Especialista en Obstetricia y Ginecología en el Hospital General de Catalunya. Madre y Blogger. Me encanta escribir, y me apasiona acompañar a las mujeres en su viaje más bonito.

11 Comments

  1. Verito 20 Septiembre, 2016 at 22:35 - Reply

    Yo tuve un parto programado por una diabetes un poco difícil y les dije q ingresaba un día después, mi madre se pone muy nerviosa y saber q estaba allí esperando hubiera sido peor. Pasamos los mejores momentos los tres juntos durante muchas horas y me encantaria repetirlo con el segundo pero claro esta vez igual es más difícil. Nosotros también hemos sido llamados “raritos” pero muy felices.

  2. Gemma 18 Septiembre, 2016 at 17:29 - Reply

    Es complicado. En mi caso quise que estuvieran durante la dilatación, mis padres, suegros, hermanos y cuñados. Son gente prudente y me ayudó su presencia. Si cuando tenemos a los niños enfermos los abuelos están allí para ayudarnos, creo que era de justicia que estuvieran allí en el momento de su nacimiento. Hay familias y familias, por eso….

  3. naty 18 Julio, 2016 at 23:17 - Reply

    Eso no lo entiende nadie ni tu marido entra todo el mundo y ni te respetan yo lo pasé mal y encima en el cuarto donde dilataba entraba gente no se como no los echan!

  4. Rebeca 21 Abril, 2016 at 00:25 - Reply

    Acabo de revivir el estrés de hace 12 años!!!!
    Lo que hubiera agradecido yo poder estar a solas un ratito más mi marido, mi hijo y yo. Gracias a que en mi hospital te hacen el piel con piel en la sala de dilatación, solitos.
    También hubiera agradecido esa “soledad” los meses siguientes. Al final, prohibía las visitas a la hora del baño y me encerraba en el dormitorio a darle el pecho para evitar distracciones a mi hijo.

  5. Mercedes 19 Abril, 2016 at 19:06 - Reply

    El posparto asi como el periodo de dilatación, son unos periodos mágicos y se debe respetar a la pareja que lo vivan y experimenten como ellos deseen y a los demas les toca esperar y a los abuelos les permitiremos que pasen a conocerlo tan solo 5 minutitos y que esperen en la Hb o Sala de espera, seria muy triste que el bebé sufra el extrés que le transmite la madre pore este motivo de visitas y tengamos el primer problema con la Lactancia.

  6. Papá Científico 4 Marzo, 2016 at 01:09 - Reply

    bueno en mi opinión ya deberían esperar a llegar a casa. Los primeros días son de disfrute exclusivo bebé-mamá y papá. Así que la familia debería entender que hay tiempo más que de sobras para ver al recién nacido. Lo ideal sería que al pasar ya un par de días de regresar a casa entonces todos están ya lo suficientemente relajados y tranquilos para las visitas.

  7. Ro 3 Marzo, 2016 at 16:49 - Reply

    Supongo que eso depende que clase de familares se tengan… Yo a mis sobris los fui a conocer enseguida, estuve 5 minutos, y me fui. Entendía que no era el momento de estar más rato, pero lo siento, no podía esperar al día siguiente. Ahora me toca a mi, estoy embarazada y espero que todos mis familiares compartan mi alegría de recibir a mi bebé. Sé que ellos no van a molestar (¡¡y son muchos!!) estarán 5 minutos, y se irán. Esos 5 minutos, puede que se me hagan largos… pero si no vienen no me va a gustar porque son demasiado importantes para mi y notaria su ausencia.

  8. Pepa 2 Marzo, 2016 at 22:41 - Reply

    Muy bueno y muy real!! Gracias.

  9. Rebeca 2 Marzo, 2016 at 18:51 - Reply

    Asi deberia ser, es mas, no deberian permitir esos circos en los hospitales.
    Yo di a luz y hasta k no estabamos en la habitacion no avisamos a nadie (en media hora ya estaba el niño de brazo en brazo), pero ya habiamos tenido nuestro momento magico, piel con piel, y con papá al lado. Fue algo especial, sin prisas, sin estres, sin ruido…. Una y mil veces lo volveria a hacer, unk luego hya tenido k oir el comentario de k somos unos raritos….

  10. Meritxell 2 Marzo, 2016 at 15:30 - Reply

    Fantàstic post!

    Que bé que s’estigui creant nova consciència sobre aquest moment!
    La meva mare és la primera que deia “a mi aviseu-me de seguida que aneu a l’hospital” i hem hagut de tenir una conversa seriosa, mirant als ulls, mirant de canviar-li el xip… Les pelis no han ajudat i els hàbits i costums socials tampoc. Fer canvis implica molta voluntat, mà esquerra i pedagogia.

    Gràcies Laura, un cop més!

  11. Victoria 29 Febrero, 2016 at 18:58 - Reply

    Te juro que esto parece escrito por mi. Por activa y pasiva pedí que no viniesen , pero a los 5 minutos de enterarse , ya estaban mis suegros en la habitacion con nosotros, pq mi hospital es tan generoso que los dejaron entrar 🙁 .y por más que les pedí que se fueran, ni mis padres habían venido por respetar mi decisión, no hubo manera. Decían que ese era su lugar… la única silla que había en la habitacion era para mi suegra. Jaja ojalá no los hubiésemos llamado, me estropearon todo el periodo de dilatación no consigo perdonarlos …

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